Lorenzo Alessandri, padre del surrealismo italiano

Al final de la Segunda Guerra Mundial, el artista italiano Lorenzo Alessandri abrió su primer estudio, nombrándolo “Attic Macabre”, una clara indicación de su dirección artística. Sin embargo, no fue sino hasta 1964 que acuñó el término “Surfanta” (un acrónimo de surrealismo y fantasía) para describir el movimiento que él encabezó, un amplio género de criaturas de otro mundo, horror, sexo, misterio, ocultismo, y una buena dosis de farsa religiosa e histórica. Tituló a una revista Surfanta, e incluso se puede ver la palabra en la firma de sus pinturas, como pequeños mórbidas pequeños Mickeys ocultos.

A lo largo de su carrera, Alessandri tenía una fascinación con la sexualidad grotesca. Él utilizó una variedad de personajes para el tema, incluyendo los genitales sensibles, animales antropomorfos y monstruos horriblemente lascivos. Aunque no todo su material lascivo era asqueroso, también estaba su fase cursi “Groovy Chick”, que a menudo presenta chicas regulares estilo pin-up en los entornos surrealistas. A veces las propias chicas eran psicodélicas, a veces de un tono de azul eléctrico, y a veces salían con sus personajes ocultos o sus sex-monstruos (aunque no llegan a hacer nada hardcore).

Uno de los trabajos más fascinantes y sofisticados de la obra de Alessandri es su serie de escenarios de fantasía contemporánea, que se centran más fácilmente en la política y la historia del mundo moderno. El señor del KKK con una mujer desnuda ante una bomba atómica y un gorila. La mona Lisa hace un strip-tease ante una burguesía de animales (él también hizo una versión en la que ella tenía un pene). También hay un montón de imágenes de ocultismo. Aviones pilotados por los esqueletos pasan por fincas, monumentos y pueblos. Figuras sombrías, quizá de criaturas demoníacas o paranormales monjes están ocupadas, tal vez frenética. Los mundos que creó son complejos y misteriosos, una delicia inescrutable.

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Vía Dangerous minds